domingo, 28 de septiembre de 2014

Cristina y el Papa. Palomas o buitres

Por Cristian Arroyo *

Argentina atraviesa uno de los momentos de mayor protagonismo global de su historia. Es portavoz del clamor de los 124 países que acompañaron la propuesta de regular las restructuraciones de deuda soberana y de todos los pueblos del mundo en su legítima defensa contra los fondos buitres.
Cristina expondrá en Naciones Unidos acerca de la necesidad de poner límites a un capitalismo sin patria ni bandera que pone en peligro el bienestar de buena parte de la humanidad.
El poder económico, a través de los grandes medios que controla, es muy eficaz en ridiculizar las criticas al “orden natural” de las cosas. Pero ese ninguneo encuentra una dificultad cuando las voces son tantas. Casi todo el sur del mundo y buena parte del norte han acompañado la iniciativa de denunciar el poder insaciable del capital financiero. A esas voces se suma con fuerza la del Papa Francisco.



La economía de la exclusión y la idolatría del dinero que gobierna (Francisco dixit)

Francisco retoma la línea de la Doctrina Social de la Iglesia que históricamente ha sido muy crítica del liberalismo económico y lo hace con mucha claridad: “(…) algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo”.  Parece que Francisco no cree como Binner en la “mano invisible del mercado”.

Los dueños de todas las cosas han logrado que se piense que las reglas de juego que ellos ponen y les permiten enriquecerse cada día más son objetivas, eternas e incuestionables.
Parece que la política es gestionar un sistema económico que funciona como un becerro de oro incuestionable.
Recientemente fue publicado un trabajo del economista francés Thomas Piketty donde demuestra que “el capital, y el dinero producido por él, se acumula más deprisa que el crecimiento en las sociedades capitalistas”.
Es decir que el patrimonio de los más ricos crece más que la economía en su conjunto, aumentando la desigualdad. Esto no es una opinión, es un hecho que nos permite inferir que el capitalismo liberal es, por lo tanto, incompatible con la democracia y con la justicia social.
Más sencillo lo dice Francisco “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”.


Buitres y el control Estatal
En este marco se da el encuentro entre Francisco y Cristina, compartiendo la necesidad de poner un freno a la voracidad especulativa y recuperar el poder de los Estados para controlar al capital.
El propio Francisco pedía lo que Cristina consiguió en la ONU: “Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro (…) ¡El dinero debe servir y no gobernar!”

Es significativo remarcar la necesidad de poner la ética sobre las reglas de juego del sistema, porque cuando uno escucha a Massa o a Macri, privilegian a las primeras por sobre la ética. Ellos reconocen a pie puntilla la sentencia de Griesa, la ética no. Eso significaría sacarle a millones de argentinos, los pobres y los no tan pobres, ingentes recursos para dárselos a multimillonarios. Tal vez por eso Francisco recibe a todos, menos a uno (o tal vez sabe algo más sobre Massa y el nordelta).

Lo triste, lo patético,  es la cobertura de los medios que consume y acredita buena parte de la población de este hecho fundamental para la civilización mundial (parece exagerado, pero si te pones a pensar es un hecho fundamental de este tiempo histórico).
Ocultar en conventillos domésticos el respaldo del líder religioso más importante del mundo a una iniciativa apoyada por todos los países del sur y que tiene como finalidad iniciar el camino para poner límites a la voracidad de una oligarquía mundial que ve acrecentado su capital a un ritmo mayor que el crecimiento global, es no entender nada. O ser cómplice.

“La deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real”. La pelea con los buitres no es un problema de Cristina, según como salga va a ser tu bienestar y el de tus hijos.

Como corolario de la reunión, el Papa le pidió a Cristina que sea portavoz en la ONU de su iniciativa por la Paz Mundial “Scholas Ocurrentes”. Paz que se vio quebrada por las invasiones imperialistas a Irak, Afganistan, Libia, Siria y Palestina, solo en la última década. Ella tendrá la oportunidad envidiable de hablarle al mundo a favor de la paz y en contra de la especulación financiera que genera exclusión. Palomas o buitres.


* Cristian Arroyo es Licenciado en Trabajo Social. Secretario General de la CP Descamisados. Director Ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas y Protagonismo Popular.


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