A medida que se aproxima el día de la elección, y con los
resultados de las encuestas presionando a los comandos, los candidatos hacen
ajustes tratando de captar votos. Eso implicó que Luis Lacalle Pou, que se ha
transformado en el foco de la campaña, empezara a ser objetivo más dardos de
los que ya recibía. Lo novedoso es que se está dispuesto, incluso, a modificar
lo que el otro quiso decir.
“No todo vale”, advirtió el viernes Lacalle, que empezó a
recibir críticas no solo del Frente Amplio sino también del Partido Colorado.
No obstante, para un escenario de balotaje, el riesgo de golpear incesantemente
al otro tiene distintos costos, según la posición que ocupan hoy los candidatos
en las preferencias del público.
Las encuestas ubican, en grandes números, primero a Vázquez,
segundo a Lacalle Pou (depende de la encuestadora, pero unos 10 puntos por
detrás) y Pedro Bordaberry tercero, con la mitad de las preferencias que el
líder blanco.
El candidato nacionalista se posiciona para competir en la
segunda vuelta, instancia para la cual pedirá el apoyo a los colorados. El
apoyo también lo precisará para el caso de tener que gobernar. Pensar en llegar
al balotaje le obliga a Lacalle Pou a poner un freno a la hora de criticar a
sus adversarios, sobre todo al líder colorado. Además ya ha manifestado que
mantendrá la campaña “por la positiva”.
Bordaberry, presidenciable del Partido Colorado, está en
otra posición. Primero tiene que pensar en octubre y, en segundo término, en la
elección de noviembre que se le presenta como un horizonte más lejano. Si queda
tercero, su poder se medirá de acuerdo a la bancada parlamentaria que logre.
Eso le permite hoy criticar con fuerza a Lacalle Pou.
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