Finalmente, Dilma Rousseff y Aeccio Neves se medirán en
segunda vuelta el próximo 26 de octubre. Luego de cosechar 41 y 33 por ciento
de los votos respectivamente, y relegar al tercer puesto por amplio margen a la
candidata del Partido Socialista, Marina Silva. Rousseff ganó en 14 de los 25 Estados,
mientras que el Senador Aeccio Neves triunfó en 9. Marina Silva solo obtuvo la
victoria en dos, siendo la gran decepción de la jornada electoral.
De todas formas, el 21 por ciento que eligió a la ecologista
y ex funcionaria del gobierno de Lula Da Silva, será determinante para definir
al próximo presidente de la República Federativa de Brasil. Si bien, Silva
afirmó que no apoyará a ninguno de los dos candidatos en el Ballotage, se
estima que un porcentaje importante compuesto por sectores evangélicos y una
porción de la clase media, crítica del PT, termine votando al oficialismo.
Hay que destacar que el PT nunca pudo obtener la victoria en
primera vuelta. Las dos elecciones ganadas por el ex Presidente, Ignacio Lula
Da Silva en 2002 y 2006 y la victoria de Dilma Rousseff en 2010 fueron todos en
segunda vuelta. En ese sentido, vale la pena aclarar, que desde el advenimiento
de la democracia en 1985, ninguna fuerza política obtuvo más de 50 por ciento
necesarios para ganar en primera vuelta.
La elección en Brasil es central para el futuro de la
región. Una victoria del candidato de la derecha podría desarticular los logros
continentales en materia de integración. En estas tres semanas hasta se podrá
ver con más claridad los proyectos en pugna. Por un lado, la posibilidad de
continuar con un proceso que pudo incluir a una enorme mayoría de brasileros,
un país garante de la integración regional y representante de las naciones
emergentes en el concierto internacional, y por el otro, la vuelta a los
Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la vuelta al poder del
establishment que sienten como nunca que terminar con doce años del Partido de
los Trabajadores, es posible.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario