El proceso de paz con las FARC
tuvo el primer lugar en el debate electoral de las últimas elecciones en
Colombia. El presidente, Juan Manuel Santos, tuvo su reelección sobre la base
de los votos que quieren terminas con décadas de violencia contra la propuesta
de beligerancia constante del sector liderado por Alvaro Uribe.
En este contexto, se abren nuevos
ámbitos de diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC, en La Habana, Cuba
con un ingrediente importante como la presencia de dos delegaciones de víctimas
del conflicto armado para el próximo 10 de septiembre, impulsada por el
gobierno colombiano que hizo circular un supuesto malestar por parte del grupo
guerrillero.
Ante esta situación, las FARC
difundieron un comunicado titulado “El proceso de paz no está en la recta final”
donde desmientan las versiones oficiales. De todas formas, manifestaron su
disconformidad por la presencia del General Javier Flores y por eso, pidieron
una reunión de emergencia con el Ministro del Interior, al considerar que están
cambiando las reglas del acuerdo.
Pero la molestia mas grande tiene
que ver con la información vertida por el gobierno de Santos, que decía que las
FARC querían armar un Comando de Transición destinado a la desmovilización y
desarme del grupo. Esto fue categóricamente desmentido por la guerrilla, que
afirmó que “el conflicto no es militar, es político”, en alusión a la presencia
del Gral. Flores.
En este contexto se desarrollará
la reunión del 10 de septiembre, en un nuevo capítulo de este proceso de paz
que pretende terminar con una guerra interna de más de 50 años.

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